Vaya por delante que esta pequeña guía (por llamarla de algún modo) es para principiantes. Si ya tienes experiencia con los consoladores todo lo que digo lo tendrás más que superado (e incluso tendrás alguna aportación extra que hacer, no te cortes y hazla).
1- Elige bien tu consolador.
La gama de consoladores y sus funcionalidades es muy grande. Tómate tu tiempo. Piensa que va a ser un compañero íntimo con el que vas a pasar grandes momentos. Al igual que al comprar un coche o elegir a tu pareja debes de ser cuidadosa. Para gustos los colores, que se dice, y la gama que puedes encontrar es enorme. Los hay vibradores, con anillos, de colorines, con refuerzo anal…
Yo personalmente aconsejo para las principiantes un vibrador de aspecto realista (vamos que imite a un pene de verdad), que no sea de proporciones exageradas (para evitar el típico ¿cómo me voy a meter yo todo estoooo?), con distintos grados de vibración (raro es el modelo del mercado hoy en día que no incorpora distintas velocidades) y sin estimulador anal.
2- Familiarizate con él.
No pienses en tu vibrador como en un trozo de plástico. Vale, es cierto que lo es, pero no puedes concentrarte en lo que te tienes que concentrar, si piensa en él como en algo articial. Tú a lo tuyo, que es sacarle el máximo placer. Si has cumplido con el paso anterior, ya has avanzado en ese sentido. Las primeras veces recomiendo utilizar al máximo la imaginación. Piensa en ese macizo del trabajo, o en ese antiguo novio que sí que sabía como hacerte llegar a unos orgasmos increíbles (otra opción es utilizar vídeos, pero a mí personalmente me ponen mucho más mis propios pensamientos guarros!).
IMPORTANTE (aunque te corte un poco el rollo): Lee siempre las instrucciones de tu consolador, en ella te explicarán su correcto uso y mantenimiento. Es mejor que lo hagas cuanto antes, para que dejes de pensar en él como en una maquinita.
3- Usa lubricantes.
Sucede sobre todo en las primeras ocasiones, pero puedes llevar tiempo usándolo y que te pase. La excitación precia y sobre todo la imaginación son tus princiupales armas, pero en caso de que no lubriques bien, ten siempre a mano tu lubricante favorito. Como con los consoladores hay mil marcas en el mercado, elige la que prefieras (yo me dejo guiar por el olor). En caso de que lo vayas a utilizar para la estimulación anal, el lubricante es imprescindible, incluso con los modelos más recatados.
A este respecto es importante señalar que es mejor que utilices lubricantes con base de agua y no aceites. Algunos consoladores (sobre todo los de PVC) pueden segregar toxinas si se mezclan con determinados aceites (los fabricantes dicen que es algo irrelevante o falso, pero conviene ser precavida).
4-Despacio, despacio…
Tomate tu tiempo. No es un polvo de aquí te pillo, aquí te mato. Peor aún, si no lo haces bien le vas a coger manía y eso sería una pena. Una vez estés bien lubricada, acaricia el clítoris con los dedos. Tómate tu tiempo. Cuando estés bien excitada abre las piernas y masaje los labios externos. Luego los internos y por último el clítoris. Cuando estés a mil por hora olvidate de consejos y dedícate a disfrutar!
5- Mejor con amigos.
Hay todavía hay quien piensa que los consoladores son el último recurso de los solitarios (que tampoco me parece mala opción). Si lo usas en pareja podéis estimularos mutuamente, hacer dobles penetraciones, excitar sus pezones con una vibración suave… Las posibilidades son muchas. Déjate llevar por tus fantasías y juguetea en compañía…